Un día de mierda, todo me salía mal, mi novia me había dejado y en el trabajo todo parecía ir a peor, así que más podría pasar. Quedé con unos amigos a tomar algo, era una zona con mucho ambiente, y bastantes chicas, mis amigos empezaron a tomar alguna cerveza, que otra, me levanté para ir a la barra y me topé con una morena, no era muy alta, pero tenía una melena, que le llegaba casi hasta la cintura. Perdón espero no haberte asustado.Tranquilo hombre, con la de gente que hay, es lo normal dijo ella. Lo que no era normal es que yo iba empalmado, un mes sin pillar, hacía que mi miembro explotara, ella seguro que lo notó, pero no dijo nada, paso un rato y vi que estaba con un grupo de chicas, me fui otra vez a la barra, y entonces, me abordó y con una sonrisa me dijo, Que vienes a verme ?. Me quedé rojo como un tomate, pero excitado, me moría por echar un polvo pero allí poca cosa, podría hacer, no se cómo mis amigos decidieron irse, salimos a la calle, y ellos se fueron por un lado y por el otro, mientras me decidía ir a mi casa, ella salió, entonces le dije.  Ya es casualidad, que nos volvamos a ver. Sí, mis amigas, se van, y me tengo que ir sola a casa mis padres. Te acompaño?, voy en esa dirección.

Empecé  a mirarla, tendría unos veinte y pico como yo, morena 1.70 y unos labios carnosos, sus tetas iban embutidas en un traje negro, y una botas altas, una preciosidad. En aquellas ella me dijo de golpe, ¿ese bulto que llevabas en el pantalón, era excitación?… Sí, no lo voy a negar. En aquel momento estábamos cerca de llegar a su casa a mí me faltaban 10 minutos para llegar a la mía. Si quieres te hago una mamada, y a  algo te apañara.

Los segundos para encontrar un sitio se hicieron eternos, en aquellos momentos encontramos un rincón cerca de su casa, me baje la cremallera del pantalón, ella me besaba, y mientras masajeaba mi mástil, era muy tarde pero iba muy caliente, ella, bajo y empezó  a lamer mi glande, me importaba una mierda si nos veía alguien, se notaba que estaba entrenada, se la ponía poco a poco, sin dejar casi de respirar, ahí la veia desde arriba mamando mi verga, aquello era el cielo, le dije que no aguantaría más. Tranquilo córrete, que yo me lo trago, es una lástima tirarlo al suelo.

Nunca en mi vida me había corrido en la boca de ninguna chica, así que cuando noté que iba a explotar se lo avise, la virulencia, fue tal, que algunos chorros se fueron por su barbilla, entonces empezó a limpiar cada gota, le di un pañuelo de papel para que se limpiara. Y así nos despedimos, sin decirnos nada, sin quedar otra vez, nada de nada. Fue sin duda un acto de generosidad absoluta.

 

Así nos despedimos, un buen día nos volvimos  a encontrar por la calle, pero eso ya es otra historia.

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