Otro día más me encontraba en mi faena vendiendo seguros. Era un buen día, todo estaba yendo bien, era la 13:00 de la tarde y ya había conseguido el objetivo diario. Me sentía poderoso, capaz de conseguir todo lo que me propusiera y me veía con fuerzas de seguir probándome. Esta situación me excitaba, hacia tiempo que no tenía mi dosis de sexo y mucho más tiempo desde que me tiré a mi última clienta.

Entre a una tienda de chinos que había por dónde estaba, para comprar unas pilas, cual fue mi sorpresa que la dependienta era un china muy guapa. me fijé en su trasero cuando se giró y me encontró, era pequeño pero muy bien torneado. llevaba unos piratas blancos y una camiseta de rallas en tirantes. El pelo lo llevaba recogido en una coleta pequeña. Era guapa y y tenía unos pechos decentes para ser una china delgadita

Le pregunté dónde estaban las libretas y me guió por los pasillo hasta ellas.Estaban al final de la tienda, como para encontrarlas por mi cuenta. Volvió a ocurrir, la cogó del pescuezo y la empotré contra la estantería, mientras le tapaba la boca con una mano y con la otra le metia la mano por encima del pantalon. Se lo bajé, al igual que las braguitas, me saqué la polla y se la metí sin compasión. Me la follébien rápido, me sorprendió que no se quejase,es más me relajé y le quité la mano de la boca. La muy zorra jadeaba inclusive, eso hizo ponerme más cachondo aón. Tenía un coñito ajustadito delicioso, mi polla enorme le gustaba, no se quejaba de mis 22 centímetros. No solo no se quejaba, si no que se giró, la puse de cuclillas y le metí mi pollón por la boca. Después de comermela durante un buen rato se volvió a levantar, miró hacia la puerta por si entraba alguién y se abrió de nalgas para que se la metiese por el culo.

Hoy sin lugar a duda, era mi día, podía hacer lo que quisiera, allí estaba follándome el culo de la chinita que no conocía de nada. Esto era mucho mejor que irse de putas en Valencia. No sólo porque fuese gratis, si no por el morbo de la situación. como se movía la zorra, la estaba enculando tan ricamente hasta que de repente entro alguien en la tienda, eso hizo que ella se moviese más rápido y yo me corriese dentro de su culo. Se le rellené de crema fresca, le subía las bragas y el pantalón y la dejé marchar. Una vez me subí los pantalones, me dirigí a la entrada, allí estaba ella atendiendo a un caballero con la mancha de lefa en sus pantalones.

Me esperé a que se fuese el caballero, le pague la libreta y las pilas. No nos dijimos nada, no me miró a la cara si quiera, era como si lo ocurrido, no hubiese pasado nunca. esto hacía ponerme más cachondo aún. Era mi día, estaba tan cachondo y tan eufórico, que  busqué en Hotplay escorts en Valencia para montarmne la fiesta de nuevo.

 

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